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17
de enero de 2012 – PRO-SALUD News
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Especialmente en aquellos que chequean el
teléfono permanentemente
La utilización de "smartphones" podría
generar estrés
Si bien estos dispositivos tecnológicos
son sumamente útiles, cuando comienzan a
"ganar terreno" en la vida cotidiana y se
alejan de su objetivo inicial que es
facilitar el trabajo, aumentan las
posibilidades de generar dependencia.
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Buenos Aires - La tecnología avanza cada
vez más. Tanto que en la actualidad parece
irrisorio pensar en una vida sin teléfono
celular, o más aún sin la posibilidad de
acceder durante las 24 horas de los 365
días del año a los e-mails.
Inclusive los oídos parecen haberse
acostumbrado a los diversos sonidos que
"salen" de los "smartphones" o teléfonos
inteligentes, es decir aquellos desde los
cuales pueden realizarse y recibirse
llamadas pero además conectarse a
Internet, bajar e-mails, videos, fotos y
hasta películas, y por supuesto acceder a
las redes sociales como Twitter, Facebook
y demás.
La pregunta que se plantean algunos
científicos frente a todas estas
potencialidades es si se trata de aspectos
positivos o, por el contrario, suponen un
problema.
Esa, justamente, es la hipótesis de la
cual partieron los investigadores de la
Universidad de Worcester, en Inglaterra,
quienes liderados por el doctor Richard
Balding establecieron que "la utilización
de smartphones y más precisamente la
compulsión por revisarlo permanentemente
ante cada mensaje, luz de alerta o sonido
genera un alto nivel de estrés".
"Vale aclarar -postularon los
investigadores que presentaron sus
hallazgos en una reunión de la Sociedad
Británica de Psicología (British
Psychological Society) realizada en
Chester, Inglaterra- que la relación entre
la utilización de smartphones y el estrés
se da cuando los teléfonos se utilizan con
fines personales y no laborales. Esto
quiere decir que el problema no surge de
darle el uso para el cual, en principio,
fueron creados estos dispositivos, sino
cuando se entra en una especie de manía y
compulsión por estar permanentemente
conectado con amigos y ciber-amigos".
"Los smartphones se usan cada vez más para
ayudar a las personas a afrontar distintos
aspectos de sus vidas. La cuestión es que
mientras más los usamos, más dependientes
nos volvemos, y en realidad aumentamos el
estrés en lugar de aliviarlo", aclararon
los investigadores, especificando de ese
modo que el problema no es la tecnología
en sí, sino más bien el uso que se hace de
ella.
Para comprobar la relación entre la
utilización de smartpones y el estrés,
Balding y sus colaboradores condujeron
pruebas psicométricas de estrés en más de
100 participantes, incluyendo estudiantes
universitarios, empleados de tiendas y
empleados del sector público. Además,
todos ellos debieron completar una
encuesta sobre el uso de teléfonos.
Así, los autores del estudio hallaron que
en primera instancia estas personas
adquieren los teléfonos para manejar mejor
sus obligaciones laborales, aunque con el
correr del tiempo terminan cambiando a
interacciones más personales y sumando
aplicaciones de uso privado con el
objetivo principal de mantener el control
sobre la red social virtual.
"A medida que esta conducta se vuelve más
marcada, crece el nivel de estrés. De
hecho se sabe que cuanto más
frecuentemente se revisa el celular, más
aumenta el estrés. Inclusive en algunos
casos la necesidad de mantenerse en
contacto puede volverse tan extrema que
los usuarios llegan a percibir alertas
-por ejemplo vibraciones del teléfono- que
no existen", finalizaron los responsables
del estudio.
En relación a las conclusiones de la
experiencia, al ser consultada por
PRO-SALUD News, la psicóloga social y
psiconalista María Adela Mondelli,
refirió: "La dependencia y el abuso que
hay respecto a la tecnología es algo
visible en la calle, con lo cual resulta
innegable. Sin embargo, cuando uno indaga
y profundiza un poco más, nos encontramos
con cuestiones más intrincadas como por
ejemplo la imposibilidad de discernir si,
en vacaciones, queremos recibir e-mails de
todo el mundo o solamente de familiares y
amigos con los que tal vez debemos
encontrarnos. Todo, entonces, termina
pasando por el mismo filtro de inmediatez
que nos hace acudir al teléfono ante el
más mínimo ruido, aún cuando el e-mail no
nos interesa".
"También ocurre otra cosa llamativa que se
ve en el consultorio: al relatar una
conversación, uno a veces percibe como los
pacientes mueven sus dedos como si
estuvieran redactando un mensaje de texto.
Al consultar, la respuesta es casi siempre
la misma: eso que están relatando no
ocurrió en la realidad sino en la realidad
virtual, con lo cual evidentemente la
carga de los mensajes es otra", agregó la
especialista.
"Todo esto nos lleva a una conclusión.
Existe una marcada ansiedad por 'estar
ahí', por tener a todos cerca todo el
tiempo, aunque sea a través de la pantalla
de un celular. Eso sin dudas conlleva un
alto nivel de estrés", cerró Mondelli. |
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