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Buenos Aires - En el marco
del XXVII Congreso Internacional de
Obstetricia y Ginecología, organizado por
SOGIBA (Sociedad de Obstetricia y
Ginecología de Buenos Aires) se llevó a
cabo el Simposio sobre “Suplementación
periconcepcional y sus eventuales
consecuencias genéticas” a cargo del Dr.
Mario Sebastiani , Médico de Planta del
Servicio de Obstetricia del Hospital
Italiano y del Dr. Daniel De Girolami,
médico de planta del Servicio de Nutrición
del Hospital de Clínicas José de San
Martín.
Ya se sabe que las alteraciones en la
salud materno fetal pueden afectar la
calidad de vida tanto de la madre como del
bebé por nacer. Muchos de los defectos
congénitos de los recién nacidos podrían
ser prevenidos si la mujer recibe una
adecuada cantidad de vitaminas y minerales
antes y durante el embarazo. Debido a que
la mayoría de los embarazos no son
planificados , es importante el cuidado
preconcepcional desde el punto de vista
nutricional.
“La adecuada preparación para la
concepción es la más temprana y efectiva
manera de prevenir las anomalías
congénitas” señaló el Dr. Mario Sebastiáni
basándose en conclusiones del Dr. Ceizel .
La evidencia proveniente de países en
desarrollo con alta prevalencia de anemia
muestra que la deficiencia materna de
hierro se asocia al bajo peso al nacer.
Por otro lado, ya en 1992 el Centre of
Disease Control recomendó la
suplementación periconcepcional de ácido
fólico con al menos 0,4 mg para todas las
mujeres que buscan un embarazo. Esto
podría prevenir los defectos del tubo
neural en un alto porcentaje de casos.
Pero con ácido fólico sólo no alcanza. Si
bien es uno de los micronutrientes más
importantes, hay otras vitaminas y
minerales que también son importantes en
la etapa previa al embarazo y durante el
mismo.
En los países en desarrollo, como
Argentina, las mujeres tienen muchas veces
una dieta baja en calorías y generalmente
inadecuada, lo que conlleva a que inicien
el embarazo con un déficit de
micronutrientes pregestacional. Las
consecuencias de la mala nutrición materna
crónica comienzan a actuar previo a la
concepción.
¿Cuáles son los factores que inciden en
las deficiencias de micronutrientes?
• Déficit en la ingesta
• Hábitos alimentarios incorrectos
• Falta de variedad en la dieta
• Dificultades socioeconómicas
• Mala calidad en la ingesta alimentaria
• Anorexia e Inapetencia
• Alcoholismo
• Dietas restringidas
• Cuadros clínicos de mala absorción
• Enfermedades agudas y crónicas que
impactan en el estado nutricional.
Dentro de los grupos de riesgos de déficit
multivitamínico se encuentra la mujer
embarazada y aquella en período de
lactancia. Un aporte de micronutrientes
inadecuado puede traer complicaciones en
cualquiera de estas etapas, tanto para la
madre como para el bebé. Por ejemplo, el
déficit de vitamina A provoca trastornos
inmunológicos, la carencia de folato puede
provocar malformaciones en el tubo neural,
la falta de calcio y hierro pueden
provocar respectivamente hipertensión
arterial, preeclampsia y anemia
ferropénica en la madre. A su vez, la
carencia de zinc se asocia con mayor
riesgo de bajo peso al nacer, infecciones
severas en el recién nacido (sepsis
perinatal) y partos prétermino. Por su
parte, la carencia de vitamina B12, puede
producir anemia megaloblástica en la
madre.
Según estudios realizados por la OMS,
UNICEF y la Universidad de las Naciones
Unidas (UNU), un 30% de las embarazadas
sufren anemia durante el embarazo y un 18%
tiene un déficit de vitamina B12.
Finalmente, señaló el Dr. De Girolami,
“hay que orientar la adecuada selección de
alimentos; prever las intolerancias que se
pueden presentar en el embarazo e
incorporar los micronutrientes necesarios
a través de la suplementación
farmacológica adecuada”.
Por otro lado, los especialistas
sugirieron que existe una amplia y
preocupante brecha entre la magnitud del
problema (estado nutricional y resultados
maternos) y la calidad metodológica
nutricional y el tamaño de las
investigaciones clínicas que han evaluado
las intervenciones nutricionales. Esto
quiere decir que no hay estudios que
demuestren la verdadera magnitud del
problema. El aumento de los requerimientos
de vitaminas y minerales durante el
embarazo no siempre puede cubrirse con una
alimentación balanceada que incluya todos
los grupos de alimentos. Por ello, ante la
existencia de deficiencias nutricionales
(macro y micronutrientes) en la población,
se deben administrar los nutrientes
correspondientes para paliar dichas
deficiencias, mediante la dieta o
polivitamínicos.
“Más del 70% de las mujeres embarazadas
tiene una inadecuación en la alimentación,
muchas veces por cuestiones de
intolerancia a algunos alimentos” señaló
De Girolami. Por ello es fundamental
“crear conciencia pública sobre el valor
pre concepcional de una adecuada
alimentación, a través de una campaña de
Estado que eduque sobre el tema” cerró el
doctor Sebastiani.
Como conclusión quedó manifiesto que es
importante la administración de "micronutrientes",
es decir vitaminas y minerales cuyo
requerimiento diario es indispensable para
los diferentes procesos bioquímicos y
metabólicos del organismo y en
consecuencia para el correcto
funcionamiento del cuerpo humano. |